Juan presumía de que nunca le habían sorprendido con un regalo, pero en su 33 cumple, su novia quiso romper con la tradición. Vino a Carambola y nos contó entre otras cosas que era un gran cinéfilo, que era muy goloso y que se acababan de cambiar de casa. Con su presupuesto, Carambola preparó un home-cinema, toda la casa decorada con carteles de film de película felicitándole con las letras del padrino, un montaje de la película Casablanca con sus caras, una tarta de chocolate y dulce de leche con forma de claqueta con su nombre, y un vídeo en el que poníamos distintas carátulas de películas y fotos que pegaban con cada una de ellas. Lo mejor era ver a Carmen cuando vino a recoger el regalo, lo nerviosa que estaba de la ilusión que le hacía dárselo. Se lo tuvo que dar a las 12 de la noche porque no se podía esperar…